La Universidad de Sevilla se ha convertido en la primera universidad pública española que ha regulado normativamente qué hacer cuando un profesor sorprende a un alumno durante un examen copiando y ha reconocido el derecho del estudiante a completar la prueba sin ser suspendido de forma inmediata.
El pasado mes de septiembre, la Universidad aprobó una normativa de evaluación de exámenes, dentro del Reglamento de Actividades Docentes donde “garantiza a todos los alumnos su derecho a terminar la prueba pese a que, durante su realización, sea pillado copiando por un profesor”.
Con esta nueva regulación, la Universidad pretende dar garantías al estudiante para que, en caso de que el alumno reclame ante la Comisión de Docencia por considerar que “el profesor no tiene pruebas suficientes de que ha copiado o que se ha excedido al suspenderlo”, haya un examen escrito y finalizado al que acudir para su evaluación, si la citada comisión decidiera que ésta procediese.
Según José Álvarez, director de Comunicación de la Universidad de Sevilla, con ello se regula formalmente “algo frente a lo que cada profesor actuaba según su propio criterio y se normalizan las pautas a seguir en aquellos casos en los que los docentes pillen a sus alumnos con las conocidas chuletas, intercambiándose exámenes o copiando desde sus teléfonos móviles”. No obstante, en éste último caso, el profesor tiene prohibido, a diferencia de las chuletas o instrumentos similares, requisar el aparato, ya que en él se contienen datos personales.