junio 2012 - Nro. 6 Vol. 10 / ISSN 1696-8204

CONSEJO EDITORIAL

DIRECTORA
Esperanza Ferrer Ferrandiz

SUBDIRECTORAS
Fe Bregel Gabaldón
Ángela Olmedo Salas


EQUIPO DE REDACCIÓN
Elena Acebes Seisdedos (editora)
Esperanza Herrera Proenza

Silvia López Criado
Marta Álvarez Prada

 

COORDINADORES DE PUBLICACIÓN
Julio Fernández Garrido

Universidad de Valencia
Cristina Castanedo Pfeiffer
Universidad de Cantabria
Ramón Camaño Puig
Universidad de Valencia
Purificación González Villanueva
Universidad Europea de Madrid
Cristina Francisco del Rey
Universidad de Alcalá
Enrique Pacheco del Cerro
Universidad Complutense
Salomé Basurto Hoyuelos
EUE Vitoria/Gasteiz
José Antonio Vera Pérez
EUE de Cartagena
Carmen Olivé Ferrer
Universidad de Barcelona
José Luis Medina Moya
Universidad de Barcelona
Pepa Benavente Sanguino
EUE Consejería de Sanidad de Extremadura
Magdalena Santo Tomás Pérez
Universidad de Valladolid
Teresa Micozzi Buncuga
Universidad Nacional de Rosario, Argentina
Blanca Escobar Medina
Universidad de Castilla-La Mancha, Toledo
Mar Alcañiz Garrán
EUE Conselleria de Sanitat de la Generalitat Valenciana
Carmen de la Cuesta Benjumea
EUE Universidad de Antioquia, Colombia
Pilar Almansa Martínez
Universidad de Murcia
Rosalinda Díaz Guerrero
Facultad de Enfermería y Obstetricia de Celaya
Margalida Miró Bonet
Universidad de les Illes Balears. Miembro junta directiva AEED
Pilar Palazuelos Puerta
EUE Puerta de Hierro, Madrid
Ana María Miguez Freire
Universidad de Santiago de Compostela
María Consuelo Castrillón Agudelo
Universidad de Antioquia, Colombia

 
La verdad. Lo observado
 
 
 
 
Desde muy pequeños se nos educa e insta a decir la verdad, frases como: ¿dices la verdad?, ¿es verdad lo que dices?, ¡tienes que decir la verdad!.......forman parte del lenguaje común de las personas. Recordando a Popper “En busca de un mundo mejor” podemos entreveer, nuestro empeño por alcanzar la verdad como uno de los elementos cruciales para cimentar un mundo mejor.
 
Sería interesante realizar reflexiones más generales sobre este concepto de tanta importancia vital: Planteamos que buscamos la verdad para hacer un mundo mejor y si no procuramos esa busqueda, el mundo puede empeorar hasta convertirse en un caos, porque podríamos sucumbir hacia ensalzar el poder más vulgar.

Esa verdad referida en ocasiones a la honestidad, veracidad, digno de confianza, etc., es algo que se vive en el momento y que expresa nuestra vinculación individual con el todo. No es algo relativo, sin embargo, tampoco es una idea que pueda adquirirse y ser medida con las palabras, como si fuera un punto fijo y estático. Esa verdad que puede ser entendida como descrubimiento de algo que no se nos muestra, no se alcanza mediante la técnica o la lógica.

La verdad es lo que nos mantiene unidos y cada uno de nosotros, como personas que formamos parte de una sociedad, debemos hallarla individualmente a partir de las circunstancias únicas de nuestra propia vida.

La verdad la podemos captar en cualquier lugar y momento, en las cosas pequeñas o grandes. Sin embargo, nuestra mente llena de convicciones, gustos, opiniones y emociones, no siempre nos permite unos tiempos para dedicarnos a observar, simplemente observar.

La verdad es una cuestión enrevesada, en la que se entremezclan buena parte de los  debates que suscita la filosofía, la ciencia y la cultura de nuestro tiempo. Nos encontramos en una sociedad que vive en un combinado imposible, de un escepticismo generalizado acerca de los valores y un supuesto fundamentalismo cientista acerca de los hechos. Podríamos decir, que se trata de un revoltijo de cándida franqueza con la Ciencia con mayúscula y de aquel relativismo perspectivista con la expresión "nada hay verdad ni mentira; todo es según el color del cristal con el que se mira”

La separación total entre la denominada ciencia y los valores de aquello que designamos como verdad y lo que queremos, y por otro lado el querer mantener una separación entre lo cierto y lo normativo resulta al final molesto.
Los seres humanos tendemos a anhelar una prudente integración de los diversos aspectos de las cosas y quizás sobre los diferentes rasgos nuestro tránsito en este mundo. Asi pues, podemos decir que la contradicción evidente en ocasiones perturba nuestra razón, hace saltar las uniones de nuestros razonamientos y al final nos bloquea el diálogo y la comunicación.

La búsqueda de la verdad es primordialmente aquello que los seres humanos aspiramos y buscamos. La verdad buscada es la verdad objetiva, es decir, la verdad esencia de las aspiraciones compartidas en el espacio y en el tiempo de todas las personas que dedican su vida y su trabajo a buscar saberes y a fraguar nuevos conocimientos: esto no se refiere solo a las ciencias naturales, sino también a los más profundos retos de los hombres por comprender el misterio que rodea sus vidas.
 
Podemos determinar que las personas que empeñan sus vidas en la busqueda de ese saber, muchas de ellas no lo hacen por afán de alcanzar un cierto poder, muchas veces lo que les motiva para ir en esa busqueda, es el saber mismo: las vidas de las personas están incitadas por el deseo de averiguar la verdad, según Peirce, por el "impulso de penetrar en la razón de las cosas". Ponemos nuestra inteligencia en marcha para ver si logramos entrelazar un discurso que esté de acuerdo con la verdad.

Conceder un valor absoluto de verdad, a la práctica, sería como afirmar con el pragmatismo vulgar, que la verdad es meramente algo fabricado por los seres humanos y en ese sentido, sería algo caprichoso, relativo y como consecuencia de escaso valor, las verdades se descubren y se fraguan en el ámbito de nuestras prácticas comunicativas, la verdad según Platón: “...se busca en comunidad, no hay verdad fuera de la búsqueda, aunque no es la búsqueda la que causa la verdad”.


Esperanza Ferrer Ferrandiz
Directora de ducare21