julio-agosto 2012 - Nro. 7 Vol. 10 / ISSN 1696-8204

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El compromiso con la sostenibilidad
 
Como todos los años el pasado 12 de mayo se celebró en todo el mundo el Día Internacional de la Enfermera. Como viene siendo habitual, cada año el Consejo Internacional de Enfermeras (CIE) propone un tema de reflexión y debate, que este año nos ha invitado a debatir sobre “Resolver la desigualdad: de las pruebas a la acción”.

En un mundo tan comprometido, con grandes bolsas de pobreza, países en guerra y una crisis económica a nivel mundial, se hace evidente la gran desigualdad existente tanto en cantidad como en calidad de los recursos de los sistemas de salud.

Hace unos años el Dr. Malher lanzó un reto a las enfermeras, los Objetivos de Salud para todos en el año 2000 no se lograrían sin el compromiso de las enfermeras.
Las enfermeras necesitan nuevamente liderar su responsabilidad con el mundo, la sostenibilidad de los sistemas de salud, no se podrá conseguir si las enfermeras no se comprometen en esa tarea.

Nos enfrentamos a nuevos contextos en el cuidar, encuadrados en una sociedad comprometida y con un futuro inmediato marcado por la incertidumbre, tanto a nivel de las personas como del planeta que habitamos, con nuevas formas de nacer y también de morir.

Uno de los aspectos del significado de la salud según la Organización Mundial de la Salud (OMS), sería tener una sensación de control de la propia vida y de sus condiciones, con objetivos personales enmarcado en ambientes comunitarios y con buenas relaciones sociales.

Por todo ello, las enfermeras tienen un desafío, el de re-crear la salud y la vida en ámbitos de gran pobreza, pero siempre mirando y orientado la salud hacia aspectos más globales y humanizados. Necesitan ofrecer cuidados diversos, centrados en las personas, darles el empoderamiento y capacitarlos para poder cuidar de sí mismos, ofreciendo cuidados de sosiego y confort.
 
Las estrategias en estos cometidos vienen determinadas por el aumento del conocimiento, las relaciones que establecemos entre los profesionales, clínicos, académicos, investigadores y buscar las diversas formas del cuidado, hacer las prácticas acordes a los diferentes contextos del cuidado.

Nos dirigimos hacia un mundo de grandes avances tecnológicos, pero esta cuestión hace que nos impliquemos en trabajar hacia la unificación de lenguajes científicos y al día de los nuevos avances, pero sin olvidar la necesidad de estar junto a las personas, cuidar con compasión y competencia, hay que aprender a vivir la compasión con la gente para lograr una salud global y humanizada, nos enfrentamos a lo que podríamos denominar “diversidad del cuidado”. Como planteaba hace unos días la Dra. Arminda Mendes, las enfermeras tienen que proporcionar: cuidados de proximidad, cuidados de promoción, cuidados anticipatorios, cuidados de prevención y cuidados de manutención. Esto ofrece desafíos a las enfermeras, cambiar los modelos convencionales de cuidados, tomar la calle, trabajar con las personas, las familias, los grupos vulnerables, las asociaciones, etc., ofreciendo prácticas de cuidados adecuados y eficientes, sostenibles para los ciudadanos y con gran implicación por parte de estos, desarrollando la autonomía de las personas y centrando los modelos de cuidados en la comunidad.


Esperanza Ferrer Ferrandiz
Directora ducare21